Hacer actividad física resulta caro. Equipos, ropas, zapatos especiales o pagar por estar en instalaciones deportiva son algunos elementos que la gente dice que no tenerlos puede dificultar el hacer actividad física. El ejercicio se puede realizar en cualquier sitio y no requiere de un equipo.
Hacer
mercado, salir de compras, hacer el jardín y lavar el carro son actividades
físicas complementarias, lo mismo que subir escaleras en lugar de usar el
ascensor. La actividad física gratuita más practicada es caminar, así es que lo
demás es pretexto. Existen parques y ciclo-rutas, ideales para caminar, no es
imprescindible ir a un gimnasio, piscina o alguna instalación deportiva
especial para mantenerse físicamente activo.
La actividad física
requiere de mucho tiempo y esto es lo escaso. Con solo invertir 30 minutos diarios a la actividad
física de intensidad moderada y por cinco días a la semana se puede mejorar y
mantener la salud. No necesariamente se requieren los 30 minutos seguidos,
puede hacerse 10 minutos de caminata rápida tres veces al día o 20 minutos por
la mañana y 10 por la tarde. Esto puede incluirse en las rutinas diarias como,
por ejemplo: en el trabajo, en la escuela, en el hogar o en las actividades lúdicas.
Caminar hasta el paradero del bus y bajarse dos cuadras antes de lo usual
resultan útiles para hacer ejercicio, al igual que subir escaleras en lugar de
tomar el ascensor e irse en bicicleta al trabajo. Todo lo anterior va
acumulando actividad física a lo largo del día y pueden formar parte de las
actividades diarias.
Los niños son muy
inquietos, por eso no es necesario enseñarles actividad física. Los niños en edad escolar deben hacer
al menos 60 minutos de actividad física diaria de intensidad moderada o
vigorosa para garantizar su desarrollo saludable. Desafortunadamente se está
viendo que los jóvenes cada vez más están inactivos, sobre todo en las zonas
urbanas más pobres.
Ahora
los niños dedican mucho tiempo a los videojuegos, al internet y dejaron de lado
los deportes y las bicicletas. Además en los colegios también se está
reduciendo la actividad física. Es importante resaltar que los hábitos
saludables y de actividad física adquiridos y aprendidos en la infancia y
adolescencia tienen más probabilidades de mantenerse a lo largo de toda la
vida. Por ese motivo, la mejora de la actividad física en los jóvenes es
imprescindible para la salud futura en todo el mundo.
La actividad física
es solo para los jóvenes. Se
ha demostrado que la actividad física mejora el estado funcional y la calidad
de vida de los adultos mayores. A ellos se les recomienda al menos 30 minutos
diarios de actividad física de intensidad moderada por lo menos cinco días a la
semana.
La
actividad física regular puede ayudar a llevar muchas enfermedades no
trasmisibles frecuentes en los adultos mayores, tales son las cardiovasculares,
artrosis, osteoporosis e hipertensión, así como también les previene las
caídas. También mejora la salud mental y la función cognitiva de los adultos mayores
y contribuye al tratamiento de enfermedades como la depresión y la ansiedad.
Igualmente los ayuda a socializar.
La
actividad desde jóvenes contribuye a prevenir muchas enfermedades y ayudar a
aliviar la discapacidad y el dolor que producen las alteraciones mencionadas
anteriormente. La actividad física es benéfica incluso cuando su práctica
regular se inicia a edades tardías.



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